Después del frío
La noche es fría y pasajera, no dura eternamente,
a veces se torna cálida y acojedora y deja de ser enemiga
es entonces cuando me desnudo a tu lado y te puedo besar
sin el miedo que me produce la oscuridad imperturbable
acojo con gratitud tus halagos, tus incesantes ànimos
y me sueño en otro mundo más aogedor, menos tenebroso
aparto sin miramientos las dudas, los incordios, los retrasos
los empujones y las miradas vacías, dejando sitio para ti,
a mi lado siempre hay sitio para ti, aunque a veces
las malas lenguas se instalan entre los dos
se acomoda una distancia invisible que nos impide tocarnos
se aloja en la pensión del miedo un triste caminar
una incertidumbre que descubre las flaquezas
aunque siempre hay un mañana, a veces no parece amanecer
dejando de lado los supiros de placer, acogiendo malestar
me inclino ante el poder de las miradas y me dejo llevar a la tuya
sin maldad, sin celos ni mentira, mirada sincera que me ama
eso es lo que busco cuando te veo, es lo que necesito cuando te vas.
Unos malos insultos no cambian mi presente y no desmontan este andamio
sólo ralentizan el camino y crean lastre, pero pronto se desvanecen
se desaparecen y volvemos a estar tu y yo, como siempre quisimos estar
al pie del camino, buscando la forma de ser felices.

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