viernes, septiembre 05, 2008

Miedo

Hay un oscuro miedo que se agarra a mis pasos
Fingiendo ser la dulce sonrisa de tus labios.

Sin más armas que mis pasos, corro y le despisto,
Pero siempre vuelve, me aprisiona el pecho,
No me deja gritar ni escuchar la brisa del tiempo,
Impedido busco en tus ojos el reposo y la calma,
Despertando día a día entre tus brazos
Me acurruco y desaparezco en un mar de placer,
Acosando al miedo por la espalda sin cobardía
Me recuesto en la pared y empujo para aplastarlo,
Me levanto con fuerza y recorro tu cuerpo
Despacio para imaginar como es la felicidad
Me despojo del miedo y me quedo solo conmigo
Y entonces comprendo cual es el problema y su solución.

Si me quiero tanto puedo quererte más.

2 comentarios:

Enredada dijo...

Reamente bello, este poema, este sentir.
mil besos

Ego dijo...

Sentí flotar un halo misterioso
que me empujaba a ir a conocerla,
y era que el buen Destino caprichoso
pensó que era mi sino poseerla.
Y así la poseí, al menos mientras
pensé que era yo sola quien ganaba,
y hasta que no me di del todo cuenta
de que ella decidía y yo… lloraba.
Y al verme así anulada por su mente
pregunté para qué me serviría
más que para volverme una demente
o cliente asidua de las psiquiatrías;
y ella, que con misterio sonreía,
me dio la solución tajantemente:
“Si quieres ser feliz todos los días
inclínate ante mí y lo trascendente.”