El cálido pasear del verano se deja ver por Granada
Esa insufrible y maravillosa ciudad que sostiene mis pasos,
Y en medio de esta improvisada lluvia
Mis dedos se deslizan entre las teclas del ordenador
Sin un camino seguro, buscando la siguiente letra
Como cuando paseo mis índices por tu piel
Sin querer pararme en ningún lugar en concreto
Y en todos a la vez. Estas palabras sugieren
Mi incapacidad para expresar este latido mío
Este hastío maldito, un dolor inexistente
Que martilla mi cabeza, que golpea fuerte,
Una desidia que me amarra a mi cama,
El peso de un largo día que nunca fue largo
Pisadas marchitas en un prado verde,
Y mientras fuera, la lluvia insistente,
Me recuerda que aun hay esperanza.

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