miércoles, febrero 20, 2008

Ciudad de calma

En un oasis de felicidad no se distingue el dolor
aunque al acecho siempre está la congoja
entre un abrazo y una sonrisa no queda lugar
en ese estrecho espacio no caben las caídas.

La respiración se entrecorta a cada caricia
los ojos se cierran y se entreabren
la oscuridad no es absoluta y se perciben sonrisas
muecas símpaticas que se cruzan con caricias.


La calle es un manto cálido donde acurrucarse
no se divisa ningún imprevisto maldito a lo lejos
las aceras se camuflan con los árboles
los trenes llevan a buen puerto, andenes benditos.

La sábana hecha un lío se desliza por la cama
las manos perdidas en una batalla perdida
se oye el jadeo tan solo silenciado por un crujido
y un estallido quiebra el pecho, la calma se adueña.


La lluvía fina cae por las paredes limpiando el pasado
se incineran recuerdos malditos en hogueras improvisadas
se rompen los poemas que maldijeron las brujas
se pierden las ganas de odiar, se aprende a amar.

...a Riama que anoche me besaba la espalda.

lunes, febrero 04, 2008

Finitud

El baile de la tragedia

se dibuja en la oscuridad,

caprichosa e inesperada aparición,

deja un vacío doloroso y aterrador,

misterios tan solo resueltos al cruzar la orilla

incauta mirada a lo desconocido,

decepcionante escapada, inútil esconderse,

pálida la mirada, blancas las mejillas,

fin del camino de los suspiros,

obsesión de débiles corazones,

triunfo eterno, verdad absoluta.

Débil mi corazón me empuja a buscar...

a los que perdieron... a los que siguen buscando, a los que lloran y creen que ya nunca podrán parar, porque creo y espero que siempre hay un día nuevo.