jueves, julio 26, 2007

Ara és temps

Ara és temps de dir adéu amb un sospir als peus i un somriure als llavis
ara és temps de dir gràcies per tot, és temps d’emprendre nous camins
temps de recordar el principi i mirant enrere fer balanç
ara és temps de mirar endavant i desitjar el que ha de venir
ara és temps d’escriure bells mots embolicats amb abraçades
temps és de dir el que queda per dir i no guardar cap paraula darrere els llavis
ara és temps d’escoltar el so del tren que arriba a l’andana per portar-nos arreu
ara és temps d’esperar el següent matí que vindrà
que omplirà de sol el color de les parets
ara és temps de somiar amb aquells menuts que caminen a entrebancs
per què són el nostre reflex en un bol d’aigua clara tenyit de futur
ara és temps de no deixar res a l’atzar, ara és temps d’entrebancar-se amb l’atzar
ara és temps d’escapar entre el laberints del melic de l’estiu
ara és temps de no deixar passar el temps.

Ara és temps de dir gràcies encara un cop,
perquè no hi haurà mai mots per dir-ho tan sincerament com ho sento
ara és temps de dir adéu encara un cop però amb un fins aviat majúscul
perquè ara és temps de canviar les sabates i buscar un camí que porti al sud.

A totes les nenes (i no tan nenes) de La Gespa

domingo, julio 15, 2007

Los amores perdidos (II)

Se quedó empapado de la decepción de la mañana
al ver que en su rostro no había más que surcos del pasado
se dejó caer en la butaca y vislumbró la locura detrás de la cortina
entonces cambió el rumbo del viento,
fue allí donde gritó de alegría al saberse vivo y cuerdo.

Lloró y dejó de arrepentirse por sus pecados
sus errores no eran ya más que sombras de un oscuro pasado
los amores perdidos eran tan solo eso, amores perdidos.

Ya no quedaba tiempo para nada más que esperar el final del camino
el tren estaba a punto de finalizar el trayecto que debía dejarle en el reposo
de la orilla opuesta, donde siempre quiso estar, esperar allí el día y la noche
con la calma de un jubilado feliz, un hombre sin cuentas que saldar,
en aquel atardecer de amores perdidos se instaló en él un suspiro de paz.

Que fuertes eran las manos que sotenian su cintura diez años antes,
el contonearse de aquellas caderas interminables,
los cuerpos de aquellas princesas que le dieron más vida que cién corazones
latiendo al unisono. Como iba a olvidar, como iba a arepentirse!

En aquél último amanecer, empezaban y acababan todos los horizontes.

Al borde de la lucidez se enamoró de unos ojos que no eran lo suyos,
junto a las manos más dulces y la boca más suave, se dejó transportar a la orilla opuesta
para dejar de ser una sombra y renacer en aquél atardecer de amores perdidos.

domingo, julio 08, 2007

Los amores perdidos

No hay cuenta atrás con este desvencijado reloj,
cansado, se levanta del banco
en este atardecer de amores perdidos
-habrá que dejar la sangre en las venas-
se dice a si mismo
en la arena de este mar muerto
sin más dinero que un puñado de ilusiones
con una pierna menos y un mañana que cojea,

en este amanecer de amores perdidos
un beso juega a esconderse por los rincones
él, terco en su búsqueda de lejanas sonrisas,
siempre en estado de espera
por las mujeres que aun no han pisado su cama
y por las mujeres que se fueron después de dejar
el aroma de su vientre en las sábanas.

En esta mañana de amores perdidos
un sincero lo siento, un te quiero,
un no te olvidaré, lejanas sonrisas
y un susurro detrás de la oreja.
Un hueco en el costado denota falta de compasión,
le dejó desecho el corazón,
ahora un malogrado marcapasos
le concede algunos momentos de tregua,

lejanos susurros de trenes que se alejan
y él sigue soñando con el pasado,
esperando que le lleve un día el sueño
al otro lado del río, dejando esta orilla,

en este atardecer de amores perdidos
eleva la vista hacia el cielo y siente como
un temblor le recorre el labio inferior,
se le cuela una discreta lágrima
por el hueco del orgullo quebrado,

se sienta de nuevo en el banco
y sigue soñando con este atardecer de amores perdidos.