domingo, marzo 25, 2007

Vueltas y vueltas

Estoy enterado del futuro, no hay miedo por lo que vendrá
aunque solo sé que no sé nada de él
que todo es tan negro como era anoche
pero del negro azul de las noches de verano.
Un cálido aroma del sur
me inspira el alivio de un secreto inconfesable,
de una vergüenza involuntaria,
un lastre que no pedí cargar.

Pero ahora me siento completo
encajó la última pieza del puzle,
princesa, ya nunca jamás serás reina
aunque de forma vaporosa
sigas presente en mis poemas
tus caricias ya no alivian mis noches en vela
ni tus ojos inspiran calma a mis temores.

Aprendí a masticar sin dientes,
a caminar cuando no había camino,
mis fantasmas se asustaron de tan poco miedo
el lastre se aligeró a media subida
mis piernas no se frenaron al borde.
Salté.
Al llegar abajo contra todo pronóstico
no me estrellé,
no se volar pero no me estrellé.

Me queda el consuelo de la sinceridad
echa respeto, echa de barro firme
me queda la satisfacción de ser yo,
de no ser ese oscuro pasado
me quedan un puñado de amigos
aunque al contarlos pierda la cuenta
me queda el cariño, el tiempo
y me queda la eterna espera.
Siempre en estado de espera.

miércoles, marzo 21, 2007

Un recuerdo…borroso

Los sueños se confunden con el recuerdo
Pasos de un pasado cada vez más borroso.
En el recuerdo las playas de Nazaré
Donde un tren conduce a un atardecer
Mientras, sentados en un peñón, se apagan las luces del día,
Se encienden las farolas mientras paseamos
Al borde de un final que coge desprevenido.
La siguiente estación se esconde en cualquier andén
Se pierde en el tacto de un sudor frío
Una canción se aleja con la brisa de la noche
Caricias que se confunden en la memoria.

Un sencillo anillo de madera se consume en un bucle de dolor
Una estación sin salida abrazada a una pena sin fin
Dos manos ya no se tocan a pesar de dos corazones tan unidos
Playas vacías en ese funesto atardecer
Que no deja de soñar con un borroso recuerdo
De un tren que subía lentamente hacía una cima…
Despertar en medio de una desorientación incómoda.

Vuela una nube en una noche clara sintiéndose muy sola,
Llora sobre la última playa que vio besos
Compadece al tiempo del deseo en soledad
Una historia que no debía acabar al comienzo
De una pena constante que declara la guerra a la dicha.

El anillo al borde de las llamas se lamenta rodando
Perdido en su círculo, rueda y rueda.
Los campos de sol y tierra se cruzarán sin nuestra mirada
Que perdida en su dolor se apagará sin saber
Donde quedaron las palabras de amor
La caverna de las calaveras
Deja oír el tintineo de los huesos al chocar.
Dos miradas que se cruzan y no ven dentro del círculo
Constante pena que no deja salir a flote un cuerpo feliz,
Se hunde en una playa al atardecer de un lugar cualquiera
Con dos manos que se tocan sin saberlo,
Dos cuerpos imposibles se pierden
En el sueño de un recuerdo borroso.