lunes, noviembre 27, 2006

Sweet child o’mine


Esta noche a la luz de la ventana
Estrechando el lazo de nuestro amor
Recordaremos los momentos malos que vendrán
Lejos de sabernos a salvo de la desidia,
A cubierto de las piedras y los escupitajos,
Entre la voz y el grito, el odio y el rencor,
Llorarás al ver mis ojos humedecerse.

Porque sabemos que un día todo acabará,
Y entonces ya no nos volveremos a ver
Como nos vemos en este instante,
Una raíz podrida se instalará entre nosotros
Y los abrazos de hoy serán imposibles formas mañana ,
Las caricias, ásperos tejidos ardiendo,
Los besos arrinconados en un rincón
Llorando por nuestra desdicha.
Y el sexo de tu sexo se secará
Y el sexo del mío ya no erizará tu piel,
Las sabanas dejarán de ser cálido abrigo de invierno
Y se empaparan con las babas de la noche,
Porque esto es ahora un sueño y la realidad esta por llegar.

La realidad es tan cruda que cuesta de masticar
Da tortas sin mirar a quién y acaba por sangrar
Hasta el menos culpable, sangre por doquier
Porque no es verdad que nos queramos
Aún queriéndote como te quiero
Porque nunca imaginaré como pudo pasar
Nunca podremos vislumbrar la luz de alarma
Y habrá tanto ruido…
Como en un funeral habrá negro,
Habrá flores marchitas en un jarrón de miedo,
Habrá un agujero muy hondo, vacío, muy vacío
Y muerta tú, muerto yo, nos dejaremos de querer
Y olvidaremos que un día soñamos,
Que un día y otro nos miramos a los ojos,
Que hubo risas, olvidaremos las olas
Meciéndonos en un mar de verano,
Y no podremos contener un reguero de pena
Que a modo de cicatriz atravesará nuestro cuerpo
De punta a punta, ya no habrá amor.

Y a pesar de que estemos recordando
Que un día donde hubo amor habrá odio
A pesar de saber que un día nos olvidaremos
Esta noche me dirás como cada noche
Te quiero
Y yo te responderé convencido
Yo también te quiero a ti princesa.